Para un corredor de autos debe ser difícil incorporarse a la carrera cuando dos contendientes le llevan una franca ventaja. Pero resultará angustioso si una vez en la pista descubre que el vehículo que le asignaron tiene fallas por todos lados; que sus estrategas se colaron desde otro equipo y no lucen del todo confiables. Y que cuando se acerca a la zona de atención emergente, descubre que los asistentes no se ponen de acuerdo sobre si lo prioritario es arreglar el motor o cambiar las llantas.
Origen: 5 lastres heredados por Meade


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