«La integración y conformación de gabinetes estatales y municipales se pueden traducir en la congruencia o incongruencia de las nuevas administraciones gubernamentales».
«Si los partidos políticos siguen en la práctica de la oligarquía, creo que la partidocracia será desplazada por las candidaturas independientes en las próximos años».
«Hablar de gobernabilidad democrática y de un estado social de derecho son temas muy amplios, motivo por el cual me enfocaré específicamente en el primero.
La gobernabilidad es la relación entre gobernantes y gobernados, es un estado o grado de equilibrio dinámico entre demandas sociales y capacidad de respuesta gubernamental. La misma se ejerce bajo tres principios: eficacia, legitimidad y estabilidad.
Existen diversos grados de gobernabilidad: ideal, normal, déficit, crisis e ingobernabilidad.
La gobernabilidad ideal es cuando prevalece un equilibrio puntual entre respuestas y demandas, es decir, nos referimos a una sociedad sin conflicto.
En la gobernabilidad normal el equilibrio es dinámico entre las demandas y respuestas, donde las diferencias son aceptadas e integradas en el marco de la relación de gobierno.
Al déficit de gobernabilidad lo caracteriza un desequilibrio que amenaza la relación de gobierno y puede presentarse en diversas esferas como la política, económica y social.
La crisis de gobernabilidad surge cuando se presenta una conjunción de desequilibrios inesperados o intolerables.
Por último, la ingobernabilidad tiende a la disolución de la relación de gobierno, es el extremo negativo.
Un sistema político será más gobernable mientras tenga más capacidad de adaptación y mayor flexibilidad institucional respecto de los cambios de su entorno nacional e internacional, económico, social y político.
Coincido con el Informe del Banco Mundial elaborado al principio de este sexenio del gobierno federal, en donde en su análisis sobre México enfatiza graves distorsiones políticas, la influencia excesiva de grupos de interés como élites económicas, partidos políticos y sindicatos con capacidad de afectación a las funciones y fuentes de ingresos del estado, la cual deriva en parálisis legislativa y obstaculización de la aprobación de reformas estructurales y prioritarias para el país.
Las reformas de los años 90’s de apertura comercial e inserción al libre mercado trajeron consigo beneficios para México, pero aún no hemos crecido en competitividad, no se ha consensuado un nuevo marco jurídico de competencia económica y por consiguiente, se ha privilegiado a los monopolios.
Los intereses creados mediante la confabulación del empresariado y la clase política, la partidocracia y la familiacracia, en sí el establisment mexicano, ha eludido las demandas sociales y por lo tanto, se han distanciado del pueblo.
En México tenemos democracia, más no necesariamente un gobierno democrático, el cual debe pugnar por el Interés Superior de la Nación y no por el de unos cuantos.
La responsabilidad política en el siglo XXI no es una necesidad, es una obligación frente a la ciudadanía.
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) no ha dejado de gobernar México, la política económica y monetaria ha sido conducida hasta la fecha por funcionarios públicos formados y vinculados con gobiernos o grupos políticos de nuestro partido.
El endeudamiento de las finanzas públicas de los estados y municipios, el alto riesgo de colapso de la seguridad social, la inseguridad pública, el desempleo, la corrupción y la pobreza son problemas heredados, nosotros gobernamos varias décadas, somos corresponsables de los acontecimientos contemporáneos.
Recordemos, tenemos mayoría en la cámara de diputados y gobernamos 17 entidades federativas.
Hay crisis de credibilidad en las instituciones mexicanas, los partidos políticos y los legisladores ocupan los últimos lugares de conformidad con diversos estudios de opinión.
Es impostergable una reforma política para cambiar nuestro régimen, debemos pasar a uno semipresidencialista o incluso parlamentario, donde figure un jefe de gobierno electo por el poder legislativo, a fin de evitar un nuevo déficit de gobernabilidad imperante en nuestro país.
La reelección es una propuesta poco popular y así lo manifiestan el 80 por ciento de los mexicanos en diversas encuestas nacionales levantadas recientemente, sin embargo, es inaplazable el darle poder al ciudadano con las candidaturas independientes, el referéndum, el plebiscito y la iniciativa ciudadana.
Urge una reforma judicial para fortalecer la procuración, administración e impartición de justicia, un sistema imparcial, expedito y profesional que garantice los derechos por igual de todo ciudadano.
La reforma del poder legislativo es crucial para el presente de México, la iniciativa preferente hará eficiente el proceso de creación y reforma de leyes. La eliminación de los legisladores plurinominales es una demanda social, elijamos como única vía democrática de participación ciudadana y de no exclusión del derecho político a ser votado, los mejores perfiles desde nuestro partido político.
La reforma laboral y energética son apremiantes, la primera para encontrar un equilibrio justo entre los trabajadores y los patronos, además de la regulación de nuevas modalidades de trabajo y la segunda, con el fin modernizar el sector energético e impulsar un modelo de inversiones similar al de los países exitosos, citemos en el ramo del petróleo a Brasil.
Es trascendental aprobar una reforma hacendaria con tasas impositivas menores para ampliar la base del contribuyente, recaudar más, así como generar nuevas fuentes de ingresos en los tres niveles de gobierno.
Como militante priísta por más de 19 años e integrante de la corriente reformadora encabezada por el Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera, estoy plenamente convencido de que nuestro partido primero debe elaborar y presentar el proyecto de nación, el programa de gobierno, nuestra plataforma política, previamente a la selección de cualquier candidato a un cargo de elección popular.
Actualmente, los mexicanos exigen liderazgos con capacidad y experiencia para resolver los problemas de México, por ende, aprovecho este foro para manifestar y respaldar públicamente al perfil más idóneo para ser nuestro próximo candidato a la presidencia de la república, el sonorense y Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera.
Por un país con orden y rumbo, crecimiento económico y bienestar social, el cambio hagámoslo juntos».
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