El alcalde de 36 años de Monterrey no tiene escándalos de corrupción y tiene la fortaleza del apellido de su padre, pero también enfrenta el reto de una oposición mermada.
Era muy difícil empezar este artículo, pensé no alabar, ni ofender.
Cuando recordé la Primera y Segunda Guerra Mundial, me vino a la mente la polarización y el populismo.
George Orwell sería la realidad con su obra 1984, pero Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lo es hoy.
En 2018, el hartazgo social acumulado le permitió a AMLO llegar al poder, se olvidó de los resultados gubernamentales.
Actualmente la inseguridad, desempleo, afectación a la economía familiar y demás rebasaron el discurso de «la Cuarta Transformación (4T)».
El adoctrinamiento ideológico de masas y las mentiras -una repetida mil veces se convierte en realidad -(Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda con Adolf Hitler)- en cada sesión matutina o conferencia mañanera han sido óptimas por dos factores: la manipulación por ignorancia y pobreza.
Cuando converso con periodistas, líderes de opinión, empresarios, actores políticos y otros, me expresan una sola cosa: «ya no tenemos voz, estamos amenazados por los poderes fácticos, vamos a una DICTADURA«.
La verdad, hay más corrupción que en los gobiernos anteriores, es un discurso fallido y comprobado con hechos.
La corresponsabilidad en un país de sociedad y gobierno hace la gran diferencia entre el progreso y retroceso.
Luis Donaldo Colosio Riojas será el surgimiento de un perfil ciudadano en 2024.
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