Con respeto al principio jurídico de presunción de inocencia, anexo las principales investigaciones periodísticas sobre supuestos actos de corrupción y escándalos hasta el momento en la administración de la Gobernadora Claudia Pavlovich (2015-2021):
Al escritorio de Francisco Guzmán Ortiz, jefe de la oficina de la Presidencia de la República llegan periódicamente informes de las actividades políticas de Manlio Fabio Beltrones. El más reciente sugiere que el ex presidente del PRI opera para desmarcarse del gobierno de Enrique Peña Neto y quitarse el lastre de sus errores, de cara a las elecciones presidenciales de 2018.
Lo que el análisis devela es una especie de marcaje personal que desde Los Pinos se ejerce sobre el político sonorense. Y no porque esté rota su comunicación con el Presidente, con quien se ha reunido en al menos tres ocasiones desde que renunció al liderazgo del PRI el pasado 20 de junio, sino porque él y su círculo cercano saben que Beltrones no se ha retirado de la política y que trae consigo una estrategia electoralmente viable centrada en la conformación de gobiernos de coalición, y atractiva no solo para un sector del priismo, sino coincidente con planteamientos del PAN, del PRD y hasta de Morena, aunque el propio Presidente la haya descalificado por lo cerrado de los tiempos.
El informe refiere el reciente viaje del sonorense a Estados Unidos, donde participó como analista en la cobertura informativa de la nueva cadena nacional de televisión, pero también dictó una conferencia en el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Washington, donde se acercó académicos y políticos, sobre todo afines a la candidatura de la demócrata Hillary Clinton.
Los Pinos interpretó esos encuentros de Beltrones, como una forma de marcar distancia del mal operado viaje a México del republicano Donald Trump, y ganar apoyos de quien la casa presidencial y el propio sonorense veían como ganadora de la elección estadounidense. Pero Hillary perdió, por lo que la maniobra fue considerada como inútil.
Pero el análisis considera que, si alguna ganancia tuvo ese viaje para Beltrones, fue la de probar que no tiene ningún problema en ingresar a Estados Unidos, pese a las versiones mediáticas de que es investigado por la DEA por presuntos vínculos con el narcotráfico cuando era gobernador de Sonora.
En lo local, el informe repasa la promoción que Beltrones ha hecho de su propuesta de gobierno de coalición, primero en la presentación del libro ¿Poder para qué?, de Eduardo Robledo (8 de octubre), en el que se enfatiza en esa idea, ante la certeza de que el candidato que gane la Presidencia en 2018, lo hará con poco más de una cuarta parte de los votos, lo que haría prácticamente imposible su gobierno; y después, en un foro convocado por la corriente perredista de Los Galileos (19 de octubre), donde se detalló que si el ganador de los comicios no alcanza 42 por ciento de los votos ni mayoría legislativa, quedaría obligado a formar un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas. El ganador tendría que registrar ante las Cámaras un programa y agenda legislativa comunes, y su gabinete debería ser avalado por el Congreso, con excepción de los titulares de la Defensa, la Marina y Seguridad Pública.
El análisis llegado a la oficina de la Presidencia no soslaya que este planteamiento, tendiente no solo a generar la legitimidad de un gobierno, sino la gobernabilidad de un país, es compartido por el PAN y el PRD, pero también por otros pesos pesados de la oposición como Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas, incluso por López Obrador. Sugiere además que podría ser la piedra de toque para que amplios sectores del PRI apoyaran la candidatura presidencial de Beltrones o que fuerzas como el PRD o Movimiento Ciudadano analizaran la posibilidad de ofrecérsela.
Pero el análisis también habla de un plan B del sonorense: buscar nuevamente una posición de liderazgo en el Senado y volver a asumirse como el vicepresidente oficioso que fue durante el gobierno del panista Felipe Calderón.
Yo solo les transmito uno de los muchos análisis que se hacen en Los Pinos en estos tiempos de ingobernabilidad.
En un comunicado, el Ejército Zapatista aclara que la posible candidata sería propuesta por el Consejo Nacional Indigena y, dado el caso, la apoyaría. Niega convertirse en partido político.
Después del sismo que produjo en el gobierno mexicano el triunfo del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos el pasado 8 de noviembre, con muy diferentes argumentos han venido manejando columnistas y analistas de los medios más leídos, vistos u oídos, tanto impresos como electrónicos, como un tema prioritario el reacomodo que en su gabinete debe hacer el presidente Enrique Peña Nieto, y que casi seguro, de producirse, sería el último de su sexenio.
Los que han lanzado su cuarto de espadas apuntan a tres cambios.
1.- El regreso de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda y el regreso de José Antonio Meade a Relaciones exteriores.
2.- La anterior propuesta de los analistas bisoños, y otros ya no tan bisoños, lleva implícita la remoción de la canciller Claudia Ruíz Massieu a quien señalan como una actora muy imprudente, tanto en su actitud crítica hacia la visita a México de Donald Trump, como en sus manifestaciones pro Hillary Clinton.
3.- Que ante la amenaza de Donald Trump de que dentro menos de un año cumpla su promesa-advertencia de redefinir el TLC o de lo contrario de plano sacar a Estados Unidos de ese asimétrico acuerdo, a México le urge tener negociadores más profesionales, eficientes y nacionalistas que el timorato de Ildefonso Guajardo.
En el apartado de las negociaciones comerciales con estados Unidos en la era Trump, Federico Arreola propuso tanto en su intervención en el debate de los miércoles en el que participa con Julio Hernández y el inubicable de Juan Ignacio Zavala, en el noticiero de Ciro Gómez Leyva en Imagen TV como en su columna de ayer en SDP, un esquema completo que debe integrar en su último tramo como presidente Enrique Peña Nieto.
Cito textual la columna de Arreola:
Estos cambios en el gabinete son urgentes:
1.- Luis Videgaray debe ir a la Secretaría de Relaciones Exteriores. Es el mexicano que tiene la mejor relación con el grupo cercano a Trump. Por su experiencia política nadie puede mejor que él defender a los mexicanos en Estados Unidos.
2.- José Ángel Gurría debe ir a la Secretaría de Economía. No lo ha hecho mal el actual titular de la dependencia, Ildefonso Guajardo, pero la nueva circunstancia exige que la encabece una figura mayor.
3.- Javier Treviño debe dejar su cargo en la Secretaría de Educación para dirigir ProMéxico.
En esa propuesta estoy de acuerdo en lo esencial con Arreola.
Luego Federico propone algo que llama “Renegociando el TLC”.
Dice Arreola:
“Además, EPN debe formar a la brevedad posible un equipo de grandes negociadores para irse a trabajar de tiempo completo a Estados Unidos en la renegociación del TLC. Debe invitar a gente bien vista en el PRI y el PAN como
1.- Luis de la Calle, economista especializado en comercio exterior
2.- Jaime Serra, exsecretario de Comercio.
3.- Jaime Zabludovsky, economista también experto en comercio exterior con trayectoria en el sector privado.
4.- Sergio Hidalgo, financiero actualmente director de OHL. (¿Y a este no encuentro explicación del porqué lo propone Arreola?)
5.- Armando Garza Sada, de Alfa, empresario experto en la industria de autopartes.
A este lo propone quizá por ser su paisano.
6.- Eduardo Bours, del sector agropecuario.
¿A este pillo tampoco me explico porque lo incluye?
Bours es un bróker de Luis Téllez que nada tiene que ver con el sector agropecuario y ahora está dedicado a meter el gasoducto de Ionovo, empresa de Téllez, por las tierras Yaquis en Sonora.
Las demás propuestas de Arreola prefiero dejarlas sin comentario.
Realizar ajustes en los gabinetes presidenciales es una práctica inveterada en México:
Pascual Ortiz Rubio, en sólo dos años de mandato hizo 26 movimientos.
El segundo sitio de los presidentes priístas lo tienen Lázaro Cárdenas del Río y Carlos Salinas de Gortari, con 24 cada uno.
El tercero Ernesto Zedillo Ponce de León, quien efectuó 22.
Los sexenios panistas, encabezados por Vicente Fox Quesada.
Al principio de su gobierno Fox anunció que tendría un “gabinetazo” y que lo acompañaría hasta el final del sexenio.
Sin embargo la realidad lo obligó a realizar 19 cambios.
Felipe Calderón efectuó en su sexenio 24 relevos, empatando los récord de Cárdenas y Salinas.
En ese sexenio fue en la Secretaría de Gobernación donde más movimientos se realizaron: Francisco Javier Ramírez Acuña, Juan Camilo Mouriño (quien falleció en un accidente aéreo), Fernando Gómez Mont, José Francisco Blake Mora (también murió en un accidente aéreo) y Alejandro Alfonso Poiré Romero.
En los cuatro años del actual sexenio, el presidente Peña Nieto ha realizado 16 cambios en su gabinete.
Los que siguen, sea por el efecto Trump o, por lo que considero más importante para EPN, deben ser por seguridad, tanto nacional como personal.
Yo, como Arreola, externo solamente mis opiniones a sabiendas que el círculo rojo de Peña Nieto ni en el mundo me hace y por lo tanto no va a pelar mis propuestas para nada.
1.- Hacienda: Mikel Arriola acaba de anunciar que ya saneó las finanzas del IMSS y que hay certidumbre por mucho más allá de lo transexenal en esa institución.
2.- Luis Videgaray en Relaciones Exteriores por obvias razones tanto políticas como coyunturales.
3.- Alejandro Nieto Espinoza en SEDESO, si Luis Miranda Nava hace bueno el creciente pronóstico que será el caballo negro en la sucesión gubernamental del estado de México.
Y pudiera propones otros en SAGARPA, Economía. SCT y hasta en la del Trabajo donde la eficiencia no es su principal característica.
Pero además de inocente, creo que es ocioso hacerlo y prefiero que mis escasos lectores me sigan guardando siquiera un poquito de credibilidad.
Hasta el domingo.
EN TIEMPO REAL
1.- El domingo daré en esta columna detalles de los despropósitos cometidos por Roberto Borge Angulo, como gobernador de Quintana Roo.
Hoy doy este adelanto publicado en el influyente portal Noticaribe que en su edición de ayer consigna lo siguiente:
El sector empresarial de Quintana Roo exigió frenar el abuso de los gobernantes, dio a conocer que buscarán expropiación o reversión de la reserva territorial que negoció el gobierno de Roberto Borge Angulo, reportó el periódico La Jornada Maya.
La víspera, se dio a conocer que casi 50 por ciento de reserva fue rematada entre amigos y familiares del ex gobernador en siete municipios: Puerto Morelos, donde fue mayor con 60 por ciento, seguido de Solidaridad (Playa del Carmen, con 52); Benito Juárez (Cancún, 36); Cozumel (23); Tulum (20) y Felipe Carrillo Puerto y Bacalar con 10 por ciento en cada uno.
En total, las enajenaciones suman alrededor de nueve mil 500 hectáreas; es decir, 95 millones de metros cuadrados, que equivalen a más de seis veces la zona hotelera de Cancún o 24 veces la superficie de Isla Mujeres, y lo peor es que en algunos casos se vendieron a menos de uno por ciento del valor real.
En entrevista con el corresponsal del diario, al término de la reunión del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Tobin Cunningham dijo que esos terrenos nunca debieron venderse a particulares, y advirtió que quienes compraron e intenten vender tendrán problemas porque seguramente “la verán complicada” ante el litigio con el que el gobierno estatal buscará recuperar esos predios.
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