“Las leyes inútiles debilitan a las necesarias”
Barón de Montesquieu
En los últimos días se ha retomado el tema de la presentación del Informe Presidencial, algunos partidos y líderes políticos lo han abordado como una urgente reforma, a pesar de la reciente en el 2008.
El artículo 69 Constitucional expresa: “En la apertura de Sesiones Ordinarias del Primer Periodo de cada año de ejercicio del Congreso, el Presidente de la República presentará un informe por escrito, en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”. La Carta Magna no impone al Presidente de la República a emitir un discurso sobre su informe en el Congreso de la Unión, sin embargo está obligado a asistir a entregarlo por escrito.
Por otra parte, el numeral 3 de la Ley Orgánica del Congreso de la Unión denota: “El Presidente del Congreso contestará el informe en términos concisos y generales, con las formalidades que correspondan al acto. Esta sesión no tendrá más objeto que celebrar la apertura del periodo de sesiones y que el Presidente de la República presente su informe; en tal virtud, durante ella no procederán intervenciones o interrupciones por parte de los legisladores”. Por ende, esta ley deja abierta la posibilidad de que el Presidente de la República pronuncie un discurso que sintetice sus actividades del periodo correspondiente.
En administraciones anteriores, el primero de septiembre se celebraba como el día del presidente, los representantes más privilegiados de los diversos sectores de la sociedad (empresarios y clase política) y los medios de comunicación, asistían a la sección de galerías del Congreso de la Unión para escuchar en vivo el informe. Era notorio su interés, estaban pendientes de cada una de las palabras manifestadas por el Ejecutivo Federal, si era el último año de su gestión, un simple lenguaje corporal, fuere un guiño o una palmadita, podía destapar al próximo candidato.
Durante el gobierno de Vicente Fox Quesada, se impulsó una ley de transparencia y diversos mecanismos de rendición de cuentas, pero es importante pasar a otra etapa en esta materia, debemos crear un nuevo modelo de interrelación entre el Poder Ejecutivo y Legislativo.
Nuestro sistema político es presidencialista, el cual está plasmado en nuestra Constitución. Es necesaria una reforma política integral que nos conduzca hacia un semipresidencialismo, donde el Presidente de la República, electo por sufragio, tenga cierta competencia de gobierno, pero sea el Primer Ministro elegido por el Parlamento (Congreso de la Unión) a petición del presidente, quien responda de su responsabilidad ante el Poder Legislativo.
La Cámara de Diputados y Senadores son órganos encargados de la fiscalización y la rendición de cuentas frente al Ejecutivo Federal, por tal motivo es urgente reformar la Constitución y el marco jurídico del Congreso de la Unión, para dar paso a un “Informe Parlamentario”, donde exista una correcta y respetuosa deliberación, con derechos de réplicas entre ambos poderes.

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