“Los servicios públicos despojan a los ciudadanos de su libertad, desde la doble perspectiva de lo que se entrega y lo que se recibe”
Frédéric Bastiat
Fue durante el sexenio del C. Rodolfo Félix Valdés como Gobernador del Estado de Sonora cuando se amplió a autopista de cuatro carriles la Carretera Federal 15, desde la colindancia de Sinaloa hasta la frontera con los Estados Unidos de Norteamérica.
Posteriormente, en el Gobierno Estatal del C. Manlio Fabio Beltrones Rivera se decidió pasar la administración de la carretera al Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC), hoy Fondo Nacional de Infraestructura, todo ello debido a las obligaciones financieras y a la falta de recursos para la operación, conservación y modernización de la misma.
Actualmente, Caminos y Puentes Federales (CAPUFE) de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte es el órgano responsable de operar 4,188.8 kilómetros de autopistas y 6 puentes, en los que se encuentra el tramo carretero de Sonora (680 kilómetros).
Dentro del Municipio de Navojoa, Sonora se encuentran dos casetas de cobro de la carretera de cuatro carriles (La Jaula y Fundición), lo cual ha generado un descontento en la ciudadanía del sur del estado. Ha habido una lucha constante por eliminar la caseta de cobro de Fundición desde su instalación, podemos recordar como el C. José Guadalupe Curiel fue uno de los precursores.
Hoy los ciudadanos navojoenses están exentos del pago en ambas casetas, pueden tramitar una tarjeta o laminilla que les permite el libre tránsito. Sin embargo, no todos los ciudadanos la adquieren, además de que su sistema de caducidad no es muy eficiente, es muy frecuente ver a usuarios pasar inconveniencias debido al vencimiento de la misma.
La calidad de la carretera de cuatro carriles no es aceptable, existen tramos en malas condiciones y no posee acotamiento, ni señalización idónea. A pesar de ello, los ciudadanos prefieren transitar por seguridad aún cuando en ciertos puntos hay opciones para evitar el peaje, en Sonora no contamos con una vía alterna óptima, razón por la cual se interpreta la violación constitucional al libre tránsito.
La Secretaría de Comunicaciones y Transportes debe presentar un diagnóstico técnico y financiero de la situación en que prevalece la carretera de cuatro carriles, a fin de que se conozcan los ingresos que captan las casetas por el peaje y el origen de los usuarios para determinar el porcentaje de sonorenses que hacen uso de ella, así como una evaluación de la calidad y seguridad.
Desde el punto de vista gubernamental, el eliminar las casetas de cobro traería como consecuencia directa una disminución de los recursos financieros para la operación, conservación y modernización, mismos que no han sido suficientes o no se han aplicado en la entidad, de ahí la exigencia de una mayor transparencia y rendición de cuentas (informe mensual y/o trimestral).
Una propuesta para solucionar el problema de las casetas de cobro es la exención del pago a todos los sonorenses, incluso se puede hacer uso de la innovación tecnológica pero con un alto costo como un chip o un lector infrarrojo de código de barras de las placas. Otra posibilidad es simplemente que los ciudadanos muestren su credencial de elector o tener las placas vigentes, estimulando de esta manera la recaudación fiscal.
En el caso de que se exentara el pago por regiones, lo ideal en el sur del estado es que se reubique la caseta de cobro “La Jaula” a los límites con Sinaloa, permitiendo el libre tránsito en ese tramo y asentar una base de seguridad que sirva de filtro entre las dos entidades.
Creo que cualquiera que sea la decisión, lo importante será encontrar un equilibrio que no afecte el presupuesto destinado para la operación, conservación y modernización y a la economía de los sonorenses.

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