“Es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos”
Subcomandante Marcos (Ejército Zapatista de Liberación Nacional – EZLN)
Era mayo de 1968, las protestas de jóvenes y obreros se hacían presentes en París, Francia. Su causa era muy clara, se manifestaban por la grave situación económica y política mundial, el desempleo, la falta de oportunidades y la violación de derechos fundamentales.
En ese verano se logró la mayor huelga general en la historia de ese país, más de 9 millones de trabajadores afiliados a sindicatos de Europa Occidental los secundaron y el movimiento estudiantil y laboral se extendió a la República Federal Alemana, España, México, Argentina, Uruguay, Estados Unidos de Noteamérica y Checoslovaquia.
El 11 de septiembre de 2001, en un atentado terrorista se cayeron las Torres Gemelas del Centro de Comercio Mundial (World Trade Center) de Nueva York, en realidad, en ese instante se desplomó el sistema financiero y político global. Estados Unidos de Norteamérica no pudo sostener más su régimen, derivado de ello, en el 2008 se presentó una de las peores crisis financieras y económicas en el mundo, misma que ahora se está traduciendo en reclamos y exigencias de los ciudadanos organizados en las calles, a lo largo y ancho de todo el planeta.
Actualmente hemos visto manifestaciones en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Francia, Dinamarca y ahora en España, protestas originadas por las políticas económicas de austeridad impuestas por la clase dirigente, las cuales obedecen a intereses financieros y económicos y han generado altas tasas de desempleo.
Por otra parte, recientemente en los países árabes como Egipto, Túnez, Bahrein y Siria han surgido movilizaciones a favor de la democracia. Las clases populares están derrocando a gobiernos dictatoriales represivos que de alguna u otra forma han sido protegidos por los Estados Unidos de Norteamérica y la Unión Europea, con el fin de mantener el orden mundial por dos motivos fundamentales: el comercio, por las grandes reservas de petróleo y la seguridad internacional, por el asentamiento del grupo terrorista Al Qaeda en esa región.
España es un país fuertemente golpeado por la debacle económica y financiera mundial, al primer trimestre del 2011 tiene una tasa de desempleo de 21.29% según la última Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE). Por ende, la sociedad civil española se ha alzado con un movimiento ciudadano denominado “15 de Mayo (15-M)” o “Democracia Real YA”, cuyo objeto es crear nuevas propuestas políticas, económicas y sociales para cambiar el rumbo de ese país.
Los indignados como suelen apoderarse todos aquellos españoles -en su mayoría jóvenes- son los seguidores de este movimiento, quienes sin símbolos partidarios acusan a los políticos y banqueros por las circunstancias adversas en las que se encuentran. Hoy, en 50 ciudades españolas existen movilizaciones y se han extendido a Roma, Turín, Bolonia, Milán, Florencia, Padua (Italia), Berlín (Alemania), Bruselas (Bélgica), Bogotá (Colombia), Londres (Gran Bretaña) y Praga (República Checa).
Hordur Torfason es el hombre que logró construir una nueva Islandia mediante una revolución pacífica al derribar a su Gobierno, nacionalizar la banca, suspender la deuda externa con Holanda y Gran Bretaña e impulsar una nueva constitución, objetivos que están inscritos en el movimiento ciudadano “15-M” de España.
Latinoamérica no está exenta del surgimiento de organizaciones que persigan la misma finalidad. México está viviendo problemas endémicos como el desempleo, la inseguridad y la falta de oportunidades, pero sobre todo un creciente hartazgo social hacia la clase política.
Es el momento histórico del debate entre la sociedad y el gobierno, visualicemos y edifiquemos el México que deseamos, ¡basta ya!.

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