«Podríamos planear un asesinato o comenzar una religión”
Jim Morrison
El reciente asesinato del cantautor Facundo Cabral es una verdadera desgracia para los desprotegidos. Su vida fue precaria y trágica desde niño, sufrió abandono de padre, fue analfabeta, mudo, alcohólico, perdió a su hija y esposa en un accidente aéreo a los 40 años y murió casi invidente.
Sus canciones de protesta y filosofía de vida lo llevaron al reconocimiento mundial, mismas que lo exiliaron a México durante la dictadura de Argentina de 1976 a 1983. Su vida artística fue entrañable, grabó canciones en nueve idiomas y con grandes figuras como Alberto Cortez.
Un argentino que admiraba a Gandhi, nunca participó como militante político, era fervientemente pacifista.
No hay duda, las adversidades en la vida han sido características comunes de los grandes hombres. Por ende, es la actitud la impulsora de los seres humanos exitosos, los que nunca se han dejado vencer sino todo lo contrario, su perseverancia y constancia los han colocado en un lugar privilegiado.
México necesita de individuos dispuestos a despertar la conciencia colectiva como Facundo Cabral. Los campeones mundiales de la categoría Sub-17 nos han demostrado que sí se puede cuando se trabaja en equipo, sin embargo, no es suficiente el ejemplo deportivo.
Muere Facundo Cabral en un momento donde el sistema global se encuentra a punto del colapso, el sistema financiero y político está en riesgo. Desde Grecia hasta España han surgido movimientos sociales de protesta en contra de los poderosos banqueros y políticos.
Nuestro país no es ajeno a ello, la partidocracia y la familiacracia -la oligarquía- están llevando al hartazgo social. La alternancia del año 2000 está a punto de quedar en el olvido, nos han hecho creer que el regreso es lo mejor para México, sin cuestionarnos el ¿para qué?.
Como un libre pensador, aquellos que no somos ni de aquí, ni de allá, fraternalmente despedimos a Facundo Cabral.

Deja un comentario