Opinión: Por José Luis Camacho | Viernes, 25 de Julio del 2025
Tras solicitar licencia indefinida en el Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones reconfigura el ajedrez político en el estado de Sonora.
En un momento en que el PRI carece de liderazgo y Morena enfrenta divisiones internas, Beltrones está listo.
Los neófitos de la política se sorprendieron con el anuncio realizado por el senador sonorense Manlio Fabio Beltrones, al solicitar licencia a su cargo en la Cámara Alta por tiempo indefinido.
Así como muchos consideraron los casos de Adán Augusto López, Hernán Barrera y la Barredora como un presagio del fin de Morena, hay quienes ven la licencia de Beltrones como una señal del final de su carrera política. Tal conclusión resulta tan ingenua como apresurada.
Llegó a la mesa del redactor de estas notas un documento que, por su perfecta estructura y la certeza de las afirmaciones que contiene, quiero transcribir textualmente. La verdad, es un documento que no tiene desperdicio.
Cito:
“Se fue del Senado, pero no del juego”: Manlio se repliega… y en Sonora tiemblan los que ya se sentían gobernadores.
¡Ahora sí agárrense, cabrones! Porque cuando Manlio Fabio Beltrones pide licencia indefinida del Senado y se repliega sin dar muchas explicaciones, no es para irse a misa ni a empacar maletas rumbo a Cancún. Es porque algo está por explotar… y los que creen que ya traen la candidatura en la bolsa deberían ir sacando cuentas (y rosarios).
Oficialmente, el veterano político sonorense dejó su escaño para atender “asuntos personales”. Pero nadie cree esa versión tan light (es un silencio que grita), y mucho menos en Sonora, donde su figura —aunque incómoda para algunos— sigue pesando más que varios diputados y senadores juntos.
La señal es clara: Manlio no se retira, se rearma. Y si se mueve, no lo hace solo. Empieza a sonar fuerte que su licencia tiene que ver con un rediseño político en puerta. ¿Reacomodo en el PRI? ¿Alianza con lo que queda del Frente Amplio? ¿O ya tiene puesta la mira en 2027 para recuperar Sonora?
Porque hay algo que nadie puede negar: dentro del PRI hay un vacío brutal de liderazgo. Alito se consume solo, el partido nacional está extraviado, y en Sonora no hay un solo priista con arrastre estatal real. La gente menciona a Sylvana, sí, pero el apellido pesa más que la estructura que arrastra. Y el PAN… bueno, el PAN ya ni disimula que juega para Morena.
Entre pasillos y cafés se mencionan nombres de precandidatos: Gildardo Real, Zulema Bours, Ernesto Gándara, Toño Astiazarán, incluso algunos morenistas descontentos que están buscando “cambio de aires”. Pero todos saben que si Manlio levanta el teléfono, más de uno se cuadraría sin chistar.
Y aquí está el detalle: Manlio no necesita aparecer en boletas para jugar el juego. Sabe operar en lo oscuro, jalar hilos y, sobre todo, usar el silencio como amenaza. Lo aprendió desde los años 80 y 90, cuando construyó más poder en lo que callaba que en lo que decía.
Sonora: ganadería en crisis, PRI sin líder y Morena dividido
Otro factor es económico. Manlio ha levantado la voz (en X, antes Twitter) sobre el desastre ganadero por el gusano barrenador, que ya provocó el cierre de la frontera. No por casualidad: eso pega directo al corazón del poder económico del norte, y los ganaderos empiezan a ver que nadie en el gobierno federal —ni los “morenitos”— les responde.
“Cuánta ineptitud. Y la sufren los ganaderos de Sonora y México. Sean honestos. ¡Renuncien!”, tronó Beltrones el 10 de julio.
Ese mensaje no fue para el gusano, sino para los burócratas tibios que hoy abandonan el campo sonorense mientras se pavonean en foros y selfies.
¿2027 ya empezó?
Muchos creían que Manlio estaba en el archivo, pero esto huele más a renacimiento que a retiro. Su repliegue del Senado puede ser parte de una jugada mayor: construir una nueva coalición local, reunir a los defraudados de la 4T, rescatar lo que quede del PRI y apuntalar una candidatura fuerte para la gubernatura.
Y no se necesita una campaña oficial todavía. Bastaría con tejer desde Hermosillo, sentarse con los caciques regionales, ganar a los ganaderos, hablar con los alcaldes inconformes y dejar correr el rumor de que “el jefe está de regreso”.
¿Quién sigue?
Alito: no lo quiere ni el espejo. Se viene guerra interna en el PRI.
Morena Sonora: dividido entre Alfonso Durazo, Célida, la tribu de Adán Augusto y los que ya no creen.
La oposición: espera que alguien le prenda fuego al motor… ¿será Manlio?
Así que cuando el Diablo se retira, es porque está oliendo sangre. Y en Sonora, más de uno debería estar buscando confesionario, porque Manlio no se ha ido… está regresando.
Origen: La estrategia de Beltrones: “en política, nada es para siempre“


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