
En análisis político y prospectivo, no se descarta el escenario donde el PRI o grupos de poder de ese partido con conocimiento previo y real de la imposibilidad de triunfar en 2018, impulsen al PAN en un acuerdo del bipartidismo:
1) En la reciente y tardía aprobación legislativa del Sistema Nacional Anticorrupción y Ley 3 de 3, el PRI se confronta al empresariado para lograr consolidar una alianza natural con el PAN y así fortalecerlos en 2018, dejando a Andrés Manuel López Obrador e incluso a Jaime Rodríguez «El Bronco» sin fuentes de financiamiento y apoyo político de ese sector.
Otro suceso relevante es la inmediatez de reconocimiento oficial de los resultados electorales por parte del gobierno federal.
2) A pocos días de la jornada electoral se anuncia la iniciativa de matrimonios igualitarios, en un país con 80% de católicos donde por esencia existe un rechazo natural, propiciando una inconformidad en la iglesia y pudiendo afectar los resultados electorales en mayor medida en Aguascalientes (El bajío), zona conservadora en la cual se originó la guerra cristera.
Por otra parte, se dan a conocer indicadores macroeconómicos adversos como el alza de la gasolina y el debilitamiento del peso. Curiosamente, días posteriores al 5 de junio la SHCP informa de un registro histórico de reducción de deuda desde 2008, ¿por qué no fue antes?.
3) La omisión del gobierno federal de actuar anticipadamente al proceso electoral e investigar a los gobernadores priístas señalados por la sociedad, en la actualidad existen denuncias formales interpuestas por otros partidos o candidatos de oposición e incluso particulares.
En el orden federal, la falta de resolución en los casos de administración y procuración de justicia como Guardería ABC, Ayotzinapa, Tlatlaya y demás, los actos de corrupción como Casa Blanca y OHL entre otros, así como la violencia e inseguridad en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca, Tamaulipas, Veracruz y otros estados.
4) La selección de los grupos de poder de candidatos a gubernaturas con perfiles de imagen negativa alta, pésima aceptación real ciudadana -no de encuestas a la medida- o de baja competitividad, ejemplo: Chihuahua (Corrupción), Tamaulipas (Narcotráfico) y Quintana Roo (División partidista).
5) La decisión desacertada de acciones gubernamentales contra los maestros en un año electoral y el no esperar a un lapso idóneo, ocasionó una percepción generalizada de inestabilidad política y social.
6) La ausencia de una estrategia de comunicación política efectiva que promocionara los avances y logros de las reformas estructurales y los beneficios a corto, mediano y largo plazo, los más trascendentales.
7) Y por último, la corrupción, impunidad, inseguridad y economía dañaron a la marca PRI más que a otro partido por hartazgo, los mexicanos en su despertar emitieron un voto de castigo.
No obstante, el sistema político vigente es anacrónico y sigue privilegiando la concertacesión y el encubrimiento o protección por encima de las demandas sociales.
Efraín Martínez Figueroa Consultor y Estratega Político

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