“Estamos frente a un evento sumamente prematuro que es la sucesión presidencial del 2012. Todo lo que se diga puede ser corregido en los siguientes 27 meses»
Senador Manlio Fabio Beltrones Rivera
Para poder entender la diferencia entre una alianza y una coalición es importante estudiar el marco jurídico vigente, el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), el cuál solo define a las coaliciones y a nivel local, el Código Electoral para el Estado de Sonora, que estipula ambos conceptos.
Las alianzas y las coaliciones se presentan cuando dos o más partidos acuerdan unirse para presentar un mismo candidato, ambas establecen un convenio que contempla: una plataforma electoral, de acuerdo con la declaración de principios, programas de acción y estatutos adoptados, entre otros.
En la coalición serán considerados los partidos coaligados durante el proceso como un solo partido y no podrán de manera individual, registrar candidatos, además que se dará por terminada la misma cuando se concluya el proceso.
No se puede hablar de las alianzas electorales en nuestro país sin mencionar sus antecedentes. En 1987 se conformó el Frente Democrático Nacional (FDN) para postular a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la presidencia de la república, integrado por los partidos: Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, Popular Socialista, Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, junto con otras agrupaciones pequeñas como el Social Demócrata, el Partido Verde y más tarde, el Movimiento al Socialismo, que tenía sus orígenes en el PSUM y Partido Mexicano de los Trabajadores, entre otros.
En la jornada electoral, la famosa caída del sistema provocó que la derecha y la izquierda entre Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel J. Clouthier (candidato del PAN) y Rosario Ibarra de Piedra (candidata del Partido Revolucionario de los Trabajadores) hicieran a un lado sus diferencias y acudieran a demandar y reclamar las presuntas irregularidades ante el órgano competente y responsable de organizar las elecciones.
Entre otras alianzas y coaliciones de la oposición posteriores a la alternancia del año 2000, podemos mencionar la “Coalición por el Bien de Todos” y el “Frente Amplio Progresista”, los cuales aglutinaron a los partidos de izquierda y llevaron a un debatible triunfo electoral a Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia y que con miras al 2012, se consolida el hoy “Diálogo para la Reconstrucción de México (DIA)”.
En los recientes procesos electorales del 4 de julio en diversas entidades federativas, se conformaron alianzas entre el partido en el poder (PAN) y los de izquierda (PRD-Convergencia-PT), con un fin pragmático (práctico), obtener un mayor número de votos frente a un partido fuerte o con amplias posibilidades de triunfo.
Si hablamos de manera cuantitativa, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) arrasó y recuperó estados, municipios y distritos locales, sin embargo, cualitativamente de conformidad con un análisis electoral, perdió ocho millones de gobernados y tres entidades importantes: Oaxaca, Puebla y Sinaloa, en las que se consolidaron alianzas opositoras con candidatos ex priístas y que sumado a los resultados electorales en las demás entidades como Veracruz y Durango en las que hubo una diferencia mínima y competencia en otras, podemos concluir que la presidencia de la república no está definida aún para ningún partido.
El laboratorio político será sin duda alguna, el Estado de México, donde se vislumbra una alianza opositora y se acuerdan para el próximo año electoral otras en distintos estados (Guerrero, Michoacán, Nayarit y Baja California Sur), que en caso de ser exitosas, los escenarios políticos cambiarán la geopolítica, la tendencia está definida, en este momento no se puede descartar una alianza para la presidencia de la república en el 2012.


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