«La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir”
Jacques Benigne Bossuet
A México le urge una reforma política, nuestro sistema presidencialista está en juicio, ¿debemos pasar a uno semipresidencial o incluso parlamentario?, es un constante debate entre intelectuales, académicos y actores políticos.
En el semipresidencialismo el Presidente de la República es elegido por sufragio y tiene ciertas competencias de gobierno. El Primer Ministro es elegido por el Parlamento a petición del Presidente y éste responde de su responsabilidad ante el Parlamento. Por otra parte, el parlamentarismo es un mecanismo en el que la elección del gobierno (Poder Ejecutivo) emana del parlamento (Poder Legislativo) y es responsable políticamente ante éste.
Creo que México está en condiciones de adoptar un sistema semipresidencialista, hemos ido avanzando con reformas constitucionales que hoy permiten ratificar diversos cargos de la administración pública federal, pero aún no existe la figura del Primer Ministro, es primordial analizar y estudiar esa posibilidad.
Una reforma política integral considera un nuevo sistema electoral, hay que adecuarlo de conformidad con las demandas ciudadanas. Uno de los temas centrales tiene que ver con la elección por listas o por principio de representación proporcional (plurinominales), este método de selección es anticuado y costoso para el erario público, por tal motivo, las senadurías, diputaciones federales, diputaciones locales y regidurías plurinominales deben desaparecer.
La reelección es otra de las grandes discusiones, la mayoría de los mexicanos han expresado en diversas encuestas nacionales no estar de acuerdo con instituirla. Según una encuesta nacional dada a conocer por Consulta Mitofsky en enero del 2010, el 78.3% de los encuestados manifestaron estar en contra de la reelección de diputados, prácticamente 8 de cada 10 ciudadanos rechazaron la idea.
Otra de las figuras jurídicas en cuestión, es la revocación de mandato para aquellos que ocupen cargos de elección popular. Creo que esta adecuación podría funcionar a la par con la reelección, sin embargo, existen sectores políticos pertenecientes a los poderes fácticos que no la permitirían.
Las candidaturas independientes son una exigencia de la ciudadanía, la partidocracia (dominio de los partidos) no ha permitido llegar a una nueva clase política responsable, su aprobación sería una oportunidad para quienes desean participar y se les ha negado su derecho político desde los partidos.
El plebiscito, el referéndum y las consultas públicas son prioritarias para la nueva etapa de democracia participativa que necesita México.
Es el momento de una reforma política integral y ciudadana.

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