“Todas las cosas se hallan entrelazadas entre sí y su común vínculo es sagrado y casi ninguna es extraña a la otra, porque todas están coordinadas y contribuyen al orden del mismo mundo”
Marco Aurelio
El reciente atentado en oficinas gubernamentales y el asesinato de un grupo de jóvenes en Noruega, es una muestra del fundamentalismo como amenaza a la seguridad internacional, un indicador más del colapso mundial.
Las manifestaciones en contra de gobiernos autoritarios en los países árabes, reflejan la inconformidad del pueblo en esa región del mundo. La desigualdad, la falta de oportunidades y la violación de los derechos fundamentales del hombre caracterizan a Egipto, Libia, Marruecos, Bahrein y Yemen, entre otros.
La crisis económica y financiera del 2008 ha tenido un impacto muy negativo en la Unión Europea. España, Grecia, Irlanda y Portugal son ejemplos de países donde han surgido movimientos sociales como consecuencia de las políticas implementadas en los últimos años por el establishment.
La gran potencia de los Estados Unidos de Norteamérica se encuentra en serios problemas financieros, su deuda se ha incrementado y está en riesgo de caer en suspensión de pagos.
La inestabilidad económica, financiera, política y social global nos obliga a un replanteamiento sobre el orden mundial, se prevé una nueva crisis en los próximos meses.
En la teoría realista defensiva del balance del poder en las relaciones internacionales, la prioridad es la seguridad. El actual multipolarismo requiere de políticas consensuadas y avaladas por la mayoría de los países.
El crecimiento poblacional, la pobreza, el desempleo, las pandemias, el racismo, las guerras religiosas, el crimen organizado internacional, la corrupción y el impacto ambiental son ejemplos de problemas a resolver por los líderes mundiales y las organizaciones e instituciones internacionales.
Es el momento de desarrollar un régimen global donde la migración y el multiculturalismo no amenacen la paz mundial y el sistema económico y financiero se conduzca bajo reglas transparentes que permitan una mayor estabilidad.
Los ciudadanos globales somos corresponsables socialmente de la construcción del nuevo orden mundial, empecemos por nuestra nación.

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