“Tras cualquier acción de un político se puede encontrar algo dicho por un intelectual quince años atrás”
John Maynard Keynes
El 18 de diciembre del 2011, murió el político, escritor y dramaturgo checo Václav Havel, el cual llegó a convertirse en el último Presidente de Checoslovaquia y el primero de la República Checa. Formó parte de los líderes intelectuales durante la “Primavera de Praga” en 1968 (Guerra Fría).
Se opuso a la invasión soviética de su país y sufrió el encarcelamiento posteriormente por haber firmado el “Manifiesto de las dos mil palabras”, hecho que vivió varias ocasiones a lo largo de su vida.
Václav Havel promovió los derechos humanos y el debate público de los temas trascendentales en el régimen comunista, como lo son el económico y el político. Su liderazgo lo situó frente a la organización “Foro Cívico” impulsado por la Perestroika y tras la caída de ese bloque en 1989, asumió la Jefatura de Estado.
Se distinguió por ser un negociador –siempre luchó por conservar la unión política entre checos y eslovacos- y en 1992 dimitió de su responsabilidad, permitiendo la creación de dos países, Eslovaquia y República Checa. En 1993 fue electo mandatario y años más tarde logró la integración de su país en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y en la Unión Europea.
En 1998, Václav Havel ganó los comicios presidenciales y en el 2003 abandonó su posición por problemas severos de salud. Obtuvo diversas distinciones, entre las que se encuentran: Premio Príncipe de Asturias y Medalla de la Libertad.
Esta reconocida personalidad, gobernó su país de 1989 a 1992 y de 1993 al 2003. La opresión, la censura, su estancia en prisión, la muerte de su esposa y su salud no fueron impedimentos para alcanzar la libertad en la República Checa.
“La verdad y el amor deben prevalecer sobre las mentiras y el odio”, es una de sus frases célebres criticada por sus adversarios en razón a la estadía de 13 años en el poder. Sin embargo, el efecto “Havel” en la etapa postcomunista tuvo un gran impacto en Europa y a nivel internacional fue admirado por su intelectualidad.
Insistió constantemente en la disolución de los pactos militares y consolidó un balance del poder en la región. Consciente de sus virtudes y defectos, siempre expresó no ser ni un ángel ni un dios, en torno al cambio en su nación.
Václav Havel, es hoy un personaje de la historia mundial, fue un hombre ideal en el momento necesario.

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