
Por José Luis Camacho Acevedo | @jlca007
Veo, con igual asombro que el que le provocó a Federico Arreola según se aprecia en su columna de hoy sobre el tema de la encuesta de El Financiero, la pérdida de ética y valores de los dueños y de los editores de ese diario que fue un ejemplo de verticalidad cuando lo dirigía su primer propietario Rogelio Cárdenas y su director editorial era ese gran periodista que es Alejandro Ramos.
Cuando El Financiero era referencia económica y política obligada yo trabajaba en El Economista bajo la dirección del talentoso Luis Enrique Mercado.
Y enfrente tenía en El Financiero a columnistas políticos de la talla de Carlos Ramírez, Luis Acevedo, Jesús Sánchez (éstos últimos ahora colaboran en SDPnoticias) y Gustavo Lomelí como columnistas políticos.
Hoy un empresario que la verdad hasta la fecha ignoro cuál es su principal giro, Manuel Arroyo, es el propietario de ese diario convertido en un instrumento político contra Andrés Manuel López Obrador por obra y gracia del chileno Pablo Hiriart.
Al señor Arroyo lo conocí en una breve presentación que nos hizo el siempre generoso Rogelio Gasca.
Desayunábamos en el Balmoral del hotel Presidente cuando Rogelio me dijo: Te quiero presentar a un amigo que acaba de comprar El Financiero.
Rogelio lo invitó a nuestra mesa. Arroyo llegó acompañado de un ayudante que le sostenía cuatro o cinco celulares por los que no paraba de hablar.
Gasca le dijo: Manuel te presento a un amigo periodista. Arroyo me extendió la mano y siguió hablando por sus celulares de manera ininterrumpida.
Yo me volví a sentar. Y tres minutos después me fui al sanitario. Calculé que se hubiera largado el señor de los celulares. Y le marqué a Rogelio para decirle que si todavía estaban con él los de El Financiero yo lo esperaba en la recepción de El Presidente.
Hoy El Financiero es un instrumento político del gobierno o del PAN para tratar de impedir que Andrés Manuel López Obrador llegue a la presidencia de la república.
Para mí, el señor Arroyo es por vocación un mercenario de los medios de comunicación. Y Pablo Hiriart es por frustración un macartista del periodismo.
Le encuesta publicada hoy por El Financiero es francamente risible.
Exhibe por sus cuatro costados que es un encargo bien pagado.
1.- Un personaje tan desprestigiado como Felipe Calderón, coordinador de la precampaña presidencial de su esposa Margarita Zavala, tiene los recursos suficientes como para mandar hacer una encuesta a modo en un medio sin lectores como es El Financiero y ubicarla en primer lugar de las preferencias electorales. ¡En la madre!
2.- Poner a Osorio Chong como el priista mejor posicionado, por encima de José Narro Robles, que en la gran mayoría de los sondeos es el que más aprobación tiene entre los precandidatos de un disminuido PRI, es una ofensa al criterio de sus escasos lectores. Otra vez ¡En toda madre!
3.- En una empresa con tantos intereses representados por sus accionistas es difícil asegurar quien es la mano que mece la cuna desde donde opera el chileno Pablo Hiriart.
Lo que importa en este caso es saber, entre la mafia del poder, quién será el beneficiado.
¿Margarita? ¿Osorio Chong? ¿Manuel Arroyo?
El burdo intento de descalificar en una encuesta las grandes posibilidades de AMLO de ser presidente de la república, es tan zalamero como la encuesta sobre el Estado de México que publicó ayer ese peligroso diario convertido en instrumento político.
Poco tendremos que vivir para saber la verdad en el Estado de México sobre las diferencias que marcan las encuestas de El Financiero entre Alfredo del Mazo y sus contendientes.

Deja un comentario