“Hoy en día, el capitalismo de mercado no tiene ningún gran rival ideológico; su mayor amenaza proviene de su propio interior. Si no puede promover la prosperidad y la justicia no habrá triunfado”
Kofi Annan
Desde los años 70’s del siglo pasado, el neoliberalismo impulsó una economía global de libre comercio basada en la reducción del gasto social, la desregulación y la privatización de las empresas públicas. México no fue ajeno a esta tendencia, en 1992 suscribió el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con los Estados Unidos y Canadá.
La globalización económica a partir de los años 90’s, trajo como consecuencia mayores beneficios a aquellos países con democracias avanzadas y tasa menor poblacional, mientras en el resto, la desigualdad y pobreza continuaron siendo los indicadores predominantes. Sin embargo, de conformidad con un estudio sobre pobreza del Banco Mundial, de 1981 al 2001, el número de personas que viven con un dólar o menos de ingreso ha disminuido en términos absolutos de mil quinientos millones a mil cien millones de individuos.
En el 2008, en México la brecha de pobreza a $1.25 dólares por día se situó en 0.1 por ciento, según la misma fuente mencionada con anterioridad.
Las crisis económicas y financieras recurrentes desde 1994 al 2008, tales como tequila, dragón, vodka, samba y tango, han generado incredibilidad en las instituciones financieras internacionales, cito al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los atentados del 11 de septiembre del 2001, inciden en la caída de un viejo régimen, auspiciado por la opacidad y la corrupción de los propietarios del sistema financiero internacional, los Estados Unidos de Norteamérica.
Si bien, el libre mercado y la globalización han decrecido la desigualdad y la pobreza durante un periodo, hoy el sistema financiero se convierte en la principal causa de retroceso en esas variables.
Los países del primer mundo están presenciando movimientos sociales (15M, Occupy Wall Street y los demás Indignados) en contra de banqueros y políticos, iniciaron en España y se extendieron a Grecia, Italia, Portugal, Reino Unido y Alemania. En la actualidad, hay protestas en los Estados Unidos de Norteamérica, Chile y México, los países árabes no se han quedado atrás, exigen democracia ante gobiernos autoritarios y por lo tanto, más libertades y mejores condiciones de vida.
Los reclamos se centran primordialmente en el desempleo, la desigualdad y la falta de oportunidades, algunos en la educación, otros en los derechos laborales, finalmente en la pérdida o ausencia del bienestar social.
La sobrepoblación, la corrupción, el autoritarismo y la poca distribución de la riqueza condujeron al desmoronamiento de “Las Torres Gemelas”, las instituciones financieras prestaron enormes cantidades de dinero sin respaldo alguno.
Urge construir un nuevo sistema financiero internacional con una regulación equilibrada y una mayor transparencia, con el objeto de fortalecer el orden mundial.
Las guerras empiezan con el hambre, terminan con los tratados, acordemos en el presente para no lamentarnos en el caos.


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