“El que no transa, no avanza… A mí ponme donde hay… Todo es culpa del gobierno… ¿Para qué voto?, va a ganar el mismo…”
Dichos Populares
En nuestro país, la democracia se encuentra en otra etapa, los ciudadanos no están satisfechos con el simple hecho de ir a votar (democracia formal), desean participar en las decisiones gubernamentales (democracia participativa).
Hace alrededor de tres décadas, la participación ciudadana se institucionalizó y se convirtió en mandato legal al permitir que grupos sociales intervinieran en la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, como lo prevé la Ley de Planeación de la Administración Pública Federal.
Actualmente, existen numerosas asociaciones civiles (ONG’S) en las que los ciudadanos participan activamente en distintas vertientes, como son: beneficencia social; ecología; y política, entre otras. Sin embargo, la participación ciudadana en comparación con países desarrollados, sigue siendo baja en México, el reciente canal de participación que impulsaron distintas empresas de medios de comunicación, con la organización “Iniciativa México”, lo demuestra, sólo se presentaron un poco más de cuarenta y siete mil iniciativas, de un total de población de más de ciento y cinco millones de habitantes.
Según la Encuesta Nacional de Cultura Política y Prácticas Ciudadanas levantada el 2008 por la Secretaría de Gobernación, el 6% de los mexicanos han firmado una carta o juntado firmas frente a un promedio mundial de 23% y únicamente el 8% ha asistido a una manifestación, mientras que en el 2005 asistieron el 16% de los encuestados, el promedio mundial fue de 14% (2005-2008).
La participación ciudadana tiene como objeto evaluar, cuestionar o apoyar las acciones de gobierno de manera independiente, sin formar parte de la administración pública o de un partido político en específico. Hay tres niveles de participación: el primero, tiene que ver con la información gubernamental (transparencia y rendición de cuentas); el segundo, con la consulta y debate de asuntos públicos (diálogo con autoridades); y por último, la gestión o cogestión (toma de decisiones y ejecución de políticas públicas compartidas).
Los principales beneficios que trae consigo el tomar parte en los planes y proyectos de gobierno, son los siguientes: aporta el punto de vista de los ciudadanos; evita problemas de aceptación y contestación por grupos inconformes; fortalece la transparencia; y por último, facilita la toma de decisiones y el desarrollo de los mismos.
En los últimos años hemos visto como diversos sectores de la sociedad se han sumado a los esfuerzos del gobierno, cito el “Acuerdo Nacional de Seguridad Justicia y Legalidad”. Hay avances en el ámbito de la participación ciudadana, pero aún falta mucho por hacer.
Necesitamos promover la participación ciudadana bajo tres ejes rectores, la corresponsabilidad social como “responsabilidad de todos, sociedad y gobierno”, la solidaridad como “lo que nos une, todos dependemos de todos” y la educación cívica como “lo que hacemos o dejamos de hacer”. A nuestro país le urgen liderazgos y ciudadanos con responsabilidad social, el cambio hagámoslo juntos.




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