“La voluntad de la gente tiene que ser la base de la autoridad gubernamental. Este es el fundamento de la democracia. Este es el fundamento del buen gobierno, el cual le dará a cada ciudadano un papel real y duradero -política, económica y socialmente- en el futuro de sus sociedades”
Kofi Annan
México tiene vastos recursos naturales, es un país con riqueza en todos los sentidos. Si disponemos de litoral, bosques, petróleo, minerales, agua y además contamos con una extensa frontera con los Estados Unidos de Norteamérica, una gran potencia económica, entonces, ¿por qué no se han resuelto muchos de los problemas que vivimos los mexicanos?.
La pobreza, la injusticia, el desempleo y el incremento de la violencia por parte del crimen organizado son vicisitudes de la falta de oportunidades y la desigualdad. Aunado a ello, podemos encontrar como parte de la idiosincrasia en el ejercicio del poder a la corrupción.
Los grupos económicos y políticos de nuestro país se han apropiado de las instituciones y de los partidos políticos, vivimos en una partidocracia, donde el interés superior de la nación se ha relevado por intereses particulares de unos cuantos.
Actualmente México no tiene un proyecto nacional, transita sin rumbo con un crecimiento de población cada vez mayor y con menos recursos financieros para satisfacer las necesidades del pueblo.
La clase política se ha mantenido en el poder por décadas obstaculizando a una generación de ciudadanos que desean participar, debido a la ausencia de una cohesión social sólida y de voluntad e iniciativa de la ciudadanía para demandar resultados.
La sondeocracia y la mercadotecnia se han apropiado de la política y el entretenimiento de los medios de comunicación, lo trascendental se ha olvidado. Hoy no se plantean propuestas de solución ni se defienden causas sociales, sino que se da prioridad al posicionamiento en encuestas y en medios masivos.
En Argentina, Francia, Grecia, Italia e Inglaterra los jóvenes y la sociedad en su conjunto protestan por el desempleo, el aumento de precios, actos de corrupción y las reformas gubernamentales que afectan a amplios segmentos de población. En nuestro país, no hay un movimiento social desde 1968, punto de inflexión histórico a partir del cual nace un México con más libertades.
El caso del incendio de la Guardería ABC donde murieron 49 niños y 76 se lesionaron en Sonora en el año 2009, refleja el sistema de blindaje jurídico y político que tienen los gobernantes, empresarios y familias a la sombra del poder. El secuestro de los hijos de la Sra. Isabel Miranda de Wallace, Alejandro Martí y Nelson Vargas los condujo a ser ciudadanos activos y a dejar esa pasividad que mucho daño le ha hecho a México, lo mismo sucedió con los padres de familia de los niños fallecidos, hoy están organizados en un movimiento ciudadano.
Es el momento para impulsar una reforma política que elimine el sistema electoral plurinominal o de representación proporcional (votación por listas) de todos los cargos de elección popular, tales como diputados federales, senadores, diputados locales y regidores. No obstante, es necesario crear la figura jurídica de las candidaturas independientes y la votación directa de los regidores en los ayuntamientos, haciendo a un lado la conformación de planillas y permitiendo la ciudanización de la política.
Los ciudadanos seremos quienes cambien al país.


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